De Ginebra al Valle de Lecrín
La Escuelita no es una academia grande ni un método cerrado — es una forma de enseñar español que ha ido creciendo persona a persona, primero en Suiza y ahora desde Andalucía.
Cristina Rodríguez
Profesora de Español como Lengua Extranjera (ELE)
La Escuelita empezó en Ginebra, dando clases de español a vecinos, estudiantes y profesionales que vivían en Suiza pero querían sentirse en casa hablando español. Con los años, esas clases se convirtieron en algo más parecido a una pequeña comunidad que a una academia.
Cuando me mudé al Valle de Lecrín, decidí traer esa misma idea aquí: una escuela pequeña, cercana, donde no eres un número más en un grupo, sino alguien con un nombre, un nivel concreto y unos motivos concretos para aprender español.
Sigo dando clases online a quienes conocí en Ginebra y en otros países, y ahora también presencial a quienes viven o pasan una temporada por el Valle de Lecrín — muchas veces la misma persona empieza online y termina viniendo a conocer el valle en persona.
Dos formas de decir lo mismo
El logo son dos bocadillos de conversación: uno con un rosetón de raíz andalusí, en homenaje a la herencia de esta tierra, y otro con el perfil de Sierra Nevada, que se ve desde el propio valle. Dos maneras de hablar del mismo sitio — su historia y su paisaje — porque de eso trata también aprender español aquí: del idioma, pero también de todo lo que lo rodea.
Aprender español sin presión, con resultados de verdad
Clases a tu medida
Nada de temario cerrado: adaptamos el ritmo y los temas a lo que de verdad necesitas practicar.
Cercanía real
Grupos reducidos y trato directo, tanto si vienes a clase en el Valle de Lecrín como si te conectas online.
Español para la vida real
Conversación desde la primera clase: el objetivo es que te desenvuelvas de verdad, no solo aprobar un examen.
¿Hablamos?
Cuéntame qué buscas y vemos si La Escuelita encaja contigo.